UNIDAD DE REPELENCIA MAGNETICA (U.R.M)
miércoles, 16 de abril del 2008 a las 02:13
UNIDAD DE REPELENCIA MAGNETICA EL MEJOR INVENTO DESDE EL DESCUBRIMIENTO DE LA RUEDA POR EL HOMBRE PRIMITIVO .
JUAN CARLOS AVILES MORAN DISEÑADOR Y CREADOR DE LA UNIDAD DE REPELENCIA MAGNETICA (U.R.M)
TELEFONO AREA 503 - 22254606




Comentarios sobre UNIDAD DE REPELENCIA MAGNETICA (U.R.M)

El desafío energético El mundo está enfermo.La humanidad -o al menos la sociedad que hemos construido- es “adicta al petróleo” (Bush’s dixit) y, como cualquier otra droga en el cuerpo, le está cobrando factura al gigante organismo viviente que es la Tierra así como a cada uno de sus componentes, entre ellos, los seres humanos.
Las personas necesitamos el petróleo para movernos, iluminarnos, refrescarnos, alimentarnos y un largo etcétera, sin embargo, el uso del petróleo está agotando al planeta y es en gran parte responsable del calentamiento global.
Lo peor del caso es que nos sabemos enfermos, sabemos cómo curarnos, pero le tememos demasiado al síndrome de abstinencia.
Este blog pretende explorar el dilema de nuestro desarrollo industrializado, el dilema del capitalismo, cuya innata vocación es la expansión, esa expansión que canibaliza lo recursos.
¿Es factible un capitalismo sostenible?
Vientos de cambio contra los vientos del calentamiento global
Será el fin de la época de los alimentos baratos. Será el fin de la época de los combustibles fósiles que, en abundancia, movían al planeta. Será el fin de la hegemonía norteamericana sobre los pueblos del mundo. Y desgraciadamente, será también el fin de millones de especies del planeta; organismos vivos que dejarán de existir por los efectos devastadores del calentamiento global.
Estos problemas: la crisis económica y de hegemonía del imperio estadounidense, el calentamiento global, el agotamiento del petróleo y el encarecimiento de los alimentos por la producción de los agrocombustibles, estarán en el centro de las preocupaciones, tanto de los políticos más influyentes, como de los campesinos pobres de los cinco continentes. Todos los seres humanos seremos afectados, en mayor o menor medida por el curso de los acontecimientos de estos problemas globales que, ahora más que nunca, necesitarán también de soluciones globales. Y es que nadie puede explicar el calentamiento del planeta sin referirse a la sobre explotación del petróleo como resultado de esta sociedad capitalista de despilfarro y destrucción, que ahora ve en los alimentos una válvula de escape para la obtención de combustibles.
Depende de la fuerza de organización de los de abajo, que del sacudimiento que ya sentimos resulten sociedades más justas, más equitativas y democráticas, pues ya hemos sido testigos de que en manos de los grandes empresarios esta planeta se convirtió en un mar de desigualdad social y catástrofe ambiental. No podía ser diferente, las reglas del sistema capitalista son claras: competir para sobrevivir, devastar para crecer, explotar para ganar.
Los pueblos del mundo están convocados a dar una de sus más importantes peleas, una pelea que Fidel Castro resume como sigue: luchar para seguir siendo humanidad o morir con gran parte de las especies vivas del planeta. Y no es una exageración.
En este sistema irracional, l a humanidad ha consumido petróleo con vertiginosa rapidez. Cerca de la mitad de todas las reservas mundiales de petróleo conocidas se agotaron en los últimos 125 años, debido, principalmente, a la voracidad de las grandes empresas. Ahora quedan entre 1.2 y 1.5 millones de millones de barriles de petróleo, sumando las reservas probadas y probables del mundo; haciendo una sencilla cuenta aritmética entre esto que queda y los 84.5 millones de barriles diarios que devora el sistema, el resultado arroja que nos quedan entre 40 y 50 años de petróleo, eso si el consumo continua lineal y sin crecer. Pero según los datos de la Chevron Texaco, nos tomará tan solo 30 años más acabarnos lo que queda del petróleo en el planeta. En otras palabras, en 125 años consumimos la mitad del petróleo mundial y en sólo 30 años más podríamos consumir la otra mitad.
Recientemente, The Economist mostró que el precio de los alimentos ha estado subiendo rápidamente, a pesar de que las cosechas del mundo se han visto incrementadas; y uno de los principales motivos de estas alzas es la producción del etanol. En sus datos, se muestra que ahora se compran los alimentos a precios nunca antes vistos, los más altos desde que la publicación comenzó a hacer su base de datos, hace más de un siglo. Y por la dinámica mundial, al parecer estamos en un momento histórico, donde los alimentos dejarán de ser baratos en relación con los demás artículos de lo que sería la canasta básica mundial, y estos alimentos serán cada vez en mayor medida producto de modificaciones genéticas, que en manos de las trasnacionales de la producción agrícola resultarán un fiasco para la salud humana, como para la calidad de vida y de trabajo de millones de campesinos de los países subdesarrollados.
Habrá que ver entonces qué efecto tiene la crisis económica de Estados Unidos en el planeta, qué suerte correrán países como México, al ser casi totalmente dependiente de la dinámica productiva del vecino del norte.
Qué efecto causa el que cada vez más países del mundo se entreguen a la fiesta de los agrocombustibles. Qué repercusiones tendrán estos sobre el ya deteriorado clima del planeta, con la devastación de selvas y bosques por el aumento de la frontera agrícola para la producción de etanol y biodiesel.
Cómo el calentamiento global sacudirá a los pueblos del sur y del norte, haciendo aun más difícil la vida para todos, pero sobre todos para los más pobres. En México los efectos del calentamiento global no se han hecho esperar, recordemos que el 29 de octubre del año pasado Tabasco sufrió la inundación mas devastadora que se recuerde en el estado, y hasta la misma ONU aceptó que los feroces vientos del pasado 24 de enero en la Ciudad de México, que dejaron 4 muertos y sin luz eléctrica a más de un tercio de los millones de habitantes de esta gran ciudad, fueron causados por el cambio climático.
Pero sobre todo, por lo anterior, habrá que ver cómo los de abajo, los pueblos pobres y marginados del mundo responden para poner las cosas en orden, pues ya se ha visto que la incompetencia de los gobiernos, sumada a las inclemencias del tiempo potenciadas por el calentamiento del planeta están poniendo en riesgo la vida de millones de personas.
Y sin embargo, el panorama no es tan desalentador. En el sur del continente americano soplan vientos refrescantes, que impulsan alternativas a este mundo capitalista irracional. Vientos de cambio que generan vida, lejos de los vientos del cambio climático planetario que en México ya están sembrando muerte.
El tanque lle COMBUSTIBLES POR ALIMENTOSno. La panz
El tipo de energía que se utiliza, la forma en que se produce, los mecanismos de acceso, distribución y los beneficios, determinan hoy más que nunca el estilo de desarrollo y los niveles de sustentabilidad posibles de alcanzar. Roque Pedace y Pablo Bertinat integran el Programa Argentina Sustentable. Ambos trabajan en el área de energía de Amigos de la Tierra y del Taller Ecologista de Rosario, respectivamente. Sobre alimentos, energía y desarrollo sustentable, nos hablan en la siguiente charla.
RP: Un sistema energético, no puede ser sustentable si está basado en que una parte de la población tenga un acceso diferente o directamente no tenga acceso a los servicios energéticos. Entonces, se puede decir, que existe una precondición de justicia, dentro de la misma generación, para que exista justicia intergeneracional. Si no existe un acuerdo dentro de la misma generación para eso, lo más probable es que se vaya a sistemas que agoten rápidamente los recursos como los combustibles fósiles, que son limitados, y además, que tengan impactos que sean irreversibles para las futuras generaciones. Ejemplo claro de eso es el modelo consumista actual.
Si nosotros continuamos con una parte de la población accediendo a “servicios” como los automóviles, lo que va a quedar es, además de una rápida eliminación de los recursos fósiles, una cantidad de gases de efecto invernadero que harían insoportable la vida en pocas generaciones. Hemos entrado entonces, en el tema de cambio climático, que probablemente es el que acusia más, porque si no se toman medidas en los próximos 5 años es muy poco probable que lleguemos a los niveles de emisiones que puedan evitar efectos como por ejemplo, la eliminación de todos los glaciares continentales y por ende, impactos muy serios en el acceso al agua de ciudades como Lima, Santiago, Mendoza, San Juan, etc.
PB: Lo que nosotros estamos planteando es tratar de dejar de hablar de crisis o no crisis, y tratamos de hablar de lo que entendemos nosotros por sustentabilidad energética. Además, el término sustentabilidad está bastante bastardeado en sí, bastante mal utilizado. Nosotros hablamos de sustentabilidad desde lo económico, lo ambiental, desde lo social, desde lo que tiene que ver con la democracia. Y en el tema de energía, cuando hablamos de sustentabilidad energética, hablamos de la relación de energía, consumo y medio ambiente, hablamos de la relación de la energía y la equidad, de distribuir equitativamente los bienes energéticos y los bienes de la naturaleza.
Hablamos de la cuestión de la democracia, que tiene que ver con la forma o los mecanismos con los cuales se deciden las políticas energéticas, y que tiene que ver con la necesidad de una democratización de las políticas energéticas y de una participación ciudadana en la definición de esas políticas, y por supuesto hablamos también de la seguridad de abastecimiento energético y de la vulnerabilidad del sistema. Habitualmente, lo que se trabaja cuando se habla de energía es la seguridad de abastecimiento, la necesidad de una sociedad determinada de contar con la energía necesaria para su desarrollo. Nosotros estamos tratando de cuestionar esta mirada en el sentido de pensar realmente, qué desarrollo, para qué esa energía, para quién va esa energía, esa es la idea de esta mirada de sustentabilidad energética.
El futuro, ¿llegó?
RP: La transición de un sistema basado en una matriz energética que utiliza, en más del 85%, el combustible fósil, a una edad post fósil en la cual no hay ninguna emisión de efecto invernadero, más allá de las que se producen por sistemas naturales, debe llevar muy poco tiempo. Debiera ocurrir en 50 años y no más, si se quiere evitar el cambio climático peligroso que prácticamente lo estamos viviendo acá, porque ya estamos viviendo consecuencias peligrosas.
Otras características con sociedades energéticamente sustentables, tienen que ver con la forma en qué se toman las decisiones. Los sistemas energéticos han tendido, en el régimen imperante actualmente, desarrollista y consumista, a centralizar las fuentes, y sobre todo a centralizar los focos de generación de energía. Por ejemplo, los focos de generación de energía eléctrica están muy centralizados, y eso tiene que ver con la forma en que se distribuye el poder. No solo el poder económico, sino el poder en sí mismo, el poder tomar decisiones.
Las centrales son cada vez mayores, y la posibilidad de elegir es cada vez menor. La consecuencia práctica de esta centralización es que hay una diferencia en el acceso a los bienes energéticos. En un sistema descentralizado hay mayor probabilidad de que la población marginada tenga acceso a esa energía. Si se propone la descentralización no vamos a tener mega urbes como Buenos Aires, que a su vez exigen un sistema de transporte que colapsa rápidamente, como el que tenemos. Estamos hablando de un cambio de civilización, donde la tendencia a la concentración, es reemplazada por la descentralización.
PB: Como sociedad, a lo que aspiramos es a poder satisfacer nuestras necesidades de alguna manera. Mirada como sociedad integrada, no como una parte de la sociedad como está hoy planteada, en donde tenemos 1.600, 1.800 millones de personas en el planeta que no tienen acceso a la energía eléctrica, y 50 millones de personas que no tienen acceso en el continente americano, y 100 millones que cocinan con biomasa. Lo que estamos planteando es que debiéramos repensar cuál es la estructura de necesidades humanas, en el sentido de poder pensar de qué manera se pueden satisfacer esas necesidades. Lo que abordamos es la discusión del modelo global de producción y consumo. Es inviable en el largo plazo el actual modelo establecido de producción y consumo, y cómo es inviable, es inviable la cuestión energética asociada.
Hoy en día, este es el modelo petrolero, en el cual estamos inmersos y en el cual se intentan buscar algunos sustitutos como los biocombustibles para sostener un mismo modelo. Debiéramos poder rediscutir qué es lo que producimos, para qué producimos, qué bienes queremos fabricar, si queremos tener un país que sea una potencia en lo que significa la industria automotriz, o es una industria que debiera desaparecer a largo plazo. Rediscutir el modelo es necesario porque sino caemos en la intención de tratar de conseguir energía de cualquier manera para abastecer un sistema qué es inviable en el largo plazo. Avanzar en la sociedad sustentable energéticamente, es avanzar en una sociedad sustentable de lo que producimos, lo que consumimos, y fundamentalmente creemos que el punto, es lograr avanzar en una cuestión de equidad, ahora entre nosotros, y de equidad intergeneracional, no dejar a las generaciones futuras sin recursos naturales, sin bienes, sin posibilidades de satisfacer las demandas de ellos a futuro.
Alternativas a lo mismo
RQ: Nosotros estamos buscando tecnologías que sean apropiadas para diversos usos, y que no tiendan a la concentración, tanto geográfica, como de poder, entonces las energías renovables se prestan a esta realidad. Por supuesto podemos encontrar formas de concentración de las mismas. Se puede hablar de parques inmensos tanto solares como eólicos. Si tal como está ocurriendo ahora, la tendencia mundial es a que la utilización de la biomasa sea para crear un mercado mundial de biocombustibles, más precisamente agrocombustibles, lo que vamos a tener es un fortalecimiento de sistemas que de por sí, están bastante concentrados por los agronegocios. Grandes productores, que integran el paquete tecnológico, como Monsanto, que se integran con la producción de un agroquímico que es el glifosato. Esa tendencia no es deseable, y sin embargo es perfectamente compatible con la utilización de semillas específicamente diseñadas por Monsanto para producir biocombustibles, por ejemplo, una semilla de maíz o soja que tenga un tenor más alto de aquella materia prima que es utilizada para la fabricación de determinado biocombustible, como ser el alcohol o el biodiesel.
Es un fenómeno que ya está ocurriendo y lo vemos en Argentina. Además, la concentración ocurre en toda la cadena. Tenemos grandes acopiadores de cereales como Cargill o Nidera, que a su vez están en casi todos los segmentos del negocio agrícola. Y tenemos también las petroleras que utilizan su infraestructura ya instalada, para simplemente cambiar un poco el tipo de combustible que se está dando, pero el sistema es el mismo. Mientras que si nosotros apostáramos a formas de biocombustibles a partir de biomasa, que ya se conocen y que son exitosas, como por ejemplo el biogás, la situación sería bastante distinta, y podríamos tener un sistema de una escala mucho menor, podría ser el de una chacra o un tambo, que podría producir para sí mismo y para el pueblo más cercano. Eso en el caso argentino es muy favorable, ya tenemos una red de gas instalada para el transporte que es la mejor del mundo. No tenemos muchas cosas que sean mejores del mundo. No requieren grandes inversiones, porque lo pueden hacer los propios productores.
PB: Tratar de sostener un modelo de producción y consumo, como el modelo petrolero, o con biocombustibles es inviable, no va a alcanzar el territorio que tenemos en el planeta, y sobre todo tener en cuenta los impactos sobre los territorios que esto ya está trayendo, solamente para reemplazar una parte de los combustibles fósiles. Pensemos que el proyecto europeo es incluir el 5% de biocombustibles sobre los combustibles para el año 2010. Son proyectos realmente chicos para sotener un modelo de consumo complejo, imaginémonos si hay que reemplazar todo el petróleo por biocombustibles, más allá de las consecuencias que ya está teniendo, como ser el incremento de precios en la canasta de alimentos. Los biocombustibles son una fuente renovable, pero es probable que no sean una fuente sustentable.
Empecemos de nuevo
RP: Lo que hay que buscar esencialmente es una respuesta social, y no necesariamente apostar a una solución tecnológica, o decididamente apostar a que ella vendrá de afuera. En Argentina existen numerosas oportunidades para que en nuestras regiones la biomasa cumpla un rol mucho más destacado de lo que cumplió hasta ahora. Podría reemplazarse el gas, por el uso de biomasa. El maíz que se usaba para alimento humano o de animales, ahora empieza a ser utilizado para producir alcohol, parte del alimento humano ahora puede ser utilizado y fermentado para producir alcohol, y aunque asi no fuera, de todos modos existe una competencia por la tierra. Una parte de la tierra agrícola se destinaría para estos fines. Hay una competencia directa entre autos y alimentos. Eso es un ataque directo a la soberanía alimentaria de varias regiones. El caso argentino es particular, porque al ser un exportador de alimentos, no se plantea en los mismos términos que centroamérica por ejemplo, que es importador de alimentos y prácticamente no tiene donde sembrar. De todos modos, aquí también será injusto, porque se estaría fortaleciendo un sistema que ya de por sí es concentrado e injusto, donde la renta generada en el agro termina en pocas manos.
PB: En nuestro país esta planteado con una fuerte presión sobre los territorios, que apunta a ampliar la frontera agrícola, a seguir deforestando sin analizar el impacto que tiene esto sobre el cambio climático. Por un lado se intenta disminuir las emisiones de dióxido de carbono suplantando combustibles fósiles por biocombustibles, pero al mismo tiempo se deforesta. En el país se está discutiendo sobre integración energética, y es probable que intenten avanzar sobre la región grandes obras como gasoductos, represas, emprendimientos hidrocarburíferos, y realmente creemos que es un momento importante para exigir a los gobiernos que se amplie la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre las grandes obras, sobre todo de las poblaciones de territorios que se van a ver afectadas. En la medida en que no podamos discutir la base de la cuestión es muy difícil discutir energía en abstracto, sino siempre vamos a estar tratando de correr con la producción de energía a un consumo creciente e indiscriminado. En la medida que no avancemos sobre el para qué y para quién, es muy difícil avanzar en el núcleo de la cuestión energética.
Fuente: Amigos de la Tierra
Para escapar del futuro de George Bush
Jeffrey D. Sachs* / El Nacional (Venezuela) - 26/09/06
La energía solar representa, aproximadamente, 10.000 veces nuestra actual utilización de la energía. Aprovechamos esa energía solar de muchas formas fundamentales, pero las posibilidades de una utilización mucho mayor de la barata, sobreabundante y medioambientalmente inocua energía solar son enormes

Siempre se vuelve al petróleo
Las continuas y equivocadas intervenciones en el Oriente Medio de Estados Unidos y del Reino Unido tienen sus raíces en las arenas árabes. Desde que Winston Churchill encabezó la conversión de la armada británica del carbón al petróleo a comienzos del siglo pasado, las potencias occidentales se han entrometido incesantemente en los asuntos de los países del Oriente Medio para mantener el flujo de petróleo mediante el derribo de gobiernos y el apoyo a un bando en las guerras como parte del supuesto "gran juego" de los recursos energéticos, pero el juego está casi acabado, porque los antiguos planteamientos están fracasando, evidentemente.
Justo cuando se nos arrulla para que pensemos que algo más que el petróleo es la raíz de las actuales intervenciones de Estados Unidos y del Reino Unido en Irak, la realidad vuelve a imponerse. De hecho, el presidente Bush invitó recientemente a unos periodistas a imaginar el mundo dentro de cincuenta años. No estaba pensando en el futuro de la ciencia y la tecnología ni en una población mundial de 9.000 millones de personas ni en las amenazas del cambio climático y la biodiversidad. En cambio, quería saber si los radicales islámicos controlarían el petróleo del mundo.
Sea lo que fuere lo que nos preocupe dentro de 50 años, esa cuestión ocupará un puesto muy bajo de la lista. Aun cuando ocupara uno muy alto, la de derribar a Saddam Hussein para garantizar los suministros de petróleo dentro de cincuenta años es una de las estrategias menos verosímiles. Y, sin embargo, sabemos por diversas pruebas que en eso es en lo que pensaba Bush cuando su gobierno dejó de centrarse en la búsqueda de Osama bin Laden para reñir una guerra en el Irak.
El derrocamiento de Hussein era desde hacía mucho la idea favorita del neoconservador "proyecto para un nuevo siglo americano", en el que ya se sostenía --por el decenio de 1990- que era probable que Saddam lograra el control de "una proporción importante de los suministros de petróleo del mundo".
En cualquier caso, la guerra en el Irak no protegerá los suministros energéticos del mundo dentro de cincuenta años. Si acaso, la guerra amenazará dichos suministros al avivar el propio radicalismo contra el que afirma luchar. La seguridad energética auténtica no se logrará invadiendo y ocupando el Oriente Medio ni intentando imponer gobiernos flexibles en esa región, sino reconociendo ciertas verdades más profundas sobre la energía mundial.
En primer lugar, la estrategia energética debe ir encaminada a la consecución de tres objetivos: bajo costo, diversificación de los suministros y reducción drástica de las emisiones de dióxido de carbono, para lo que serán necesarias inversiones en gran escala en nuevos recursos y tecnologías, no una "lucha hasta la victoria" por el petróleo del Oriente Medio. Entre las importantes tecnologías energéticas figurarán las siguientes: la conversión del carbón en líquidos (como, por ejemplo, la gasolina), la utilización de arenas bituminosas y el petróleo de esquisto y el desarrollo de fuentes energéticas distintas de las procedentes de los combustibles fósiles.
De hecho, existen excelentes posibilidades de desarrollo de las tecnologías basadas en la energía solar, la del carbón sin emisiones contaminantes y la de una energía nuclear segura y fiable.
La energía solar representa, aproximadamente, 10.000 veces nuestra actual utilización de la energía. Aprovechamos esa energía solar de muchas formas fundamentales -producción de alimentos, energía eólica, energía hidroeléctrica, calefacción solar, electricidad de origen solar-térmico, placas solares--, pero las posibilidades de una utilización mucho mayor de la barata, sobreabundante y medioambientalmente inocua energía solar son enormes.
El carbón, como la energía solar, es sobreabundante. Aunque es barato, es sólido, no líquido, contamina gravemente y emite gases que producen el efecto de invernadero. No obstante, se pueden resolver todos esos problemas, sobre todo si hacemos las inversiones necesarias en materia de investigación e innovación. La gasificación del carbón permite la eliminación de los contaminantes peligrosos y ya se puede convertir el carbón en gasolina de bajo costo; una compañía sudafricana está empezando a llevar esa tecnología a China en gran escala.
La energía nuclear, tanto la de fisión como la de fusión, es otra posibilidad de obtención de una energía primaria fiable, segura y medioambientalmente inocua. También en este caso existen obstáculos técnicos, pero parecen superables. Naturalmente, también hay importantes consideraciones políticas y en materia de reglamentación y seguridad, que se deben abordar adecuadamente.
Resulta irónico que un gobierno centrado fijamente en los riesgos para el petróleo del Oriente Medio haya optado por gastar centenares de miles de millones --y en potencia billones- de dólares para aplicar planteamientos militares fracasados a problemas que se pueden y se deben resolver a un costo inmensamente menor, mediante la investigación y la innovación, la reglamentación y los incentivos del mercado. La mayor crisis energética de todas está relacionada, al parecer, con la energía de una política exterior de Estados Unidos erróneamente encaminada hacia la guerra, en lugar de hacia el descubrimiento científico y el progreso tecnológico.
(*) © Project Syndicate 2006 www.project-syndicate.org
COMBUSTIBLES POR ALIMENTOS Enviado por chrisman el Vie, 2007-05-11 15:31. Derecho a la alimentación Por Atilio A. Borón
Las cosas andan mal en el imperio. Sediento de petróleo, Washington decidió deshacerse del carnicero a quien le habían confiado la tarea de desangrar a la revolución iraní y apoderarse del petróleo de Irak. Pero a Bush y los “halcones-gallina” el tiro les salió por la culata. No pueden ganar esa guerra y, para colmo de males, tampoco pueden retirarse. Están condenados a permanecer en un territorio que día a día les cobra, como el viejo Shylock de El Mercader de Venecia, su libra de carne. El abastecimiento de petróleo se torna cada vez más azaroso: el Medio Oriente se desestabiliza a ojos vista y hasta el propio baluarte saudita está profundamente en cuestión; el Asia Central ya está fuera de control y los amigos de ayer son los bandidos de hoy. En el Africa Occidental, ni Nigeria ni Angola reúnen las condiciones mínimas para garantizar el abastecimiento energético requerido por los Estados Unidos. En México, el petróleo se está acabando. Queda Venezuela, la Venezuela de Chávez, nada menos. Claro que los gobiernos del primer mundo considerarían una insensatez requerir de sus ciudadanos que moderen su enfermiza propensión al despilfarro energético. Además, esto enfrentaría a la Casa Blanca y sus amigos a la violenta presión del lobby automovilístico, petrolero y aeronáutico, amén de las grandes transnacionales que controlan los agronegocios (y financian las campañas de los “partidos del orden”), por lo que la única “solución” que encuentran estos gobiernos es convertir los alimentos en combustibles. Esto es, dar una nueva vuelta de tuerca a la alienación propia de la economía capitalista que primero convirtió a los alimentos en mercancías y ahora los reconvierte en combustible.
En otras palabras, para sostener el despilfarro del mundo desarrollado será preciso profundizar el hambre en el Sur. Destinadas a producir agroenergéticos, todas las tierras cultivables de Europa apenas abastecerían el 30 por ciento de su consumo de hidrocarburos. La demanda de Estados Unidos, a su vez, requeriría destinar el 121 por ciento de su superficie agrícola a la producción de etanol y biodiesel. ¿De dónde saldría el resto? De la periferia del sistema, ésa que en estos momentos alberga casi mil millones de hambrientos y que, según cálculos conservadores realizados por dos economistas de la Universidad de Minnesota, en caso de que se avance con el acuerdo Bush-Lula, rápidamente se agregarían dos mil millones de hambrientos más. ¿Qué mundo sería ése? Un mundo en donde se provocaría, en aras del derroche inducido por las grandes transnacionales que lucran con ello, la lenta y silenciosa eutanasia de los pobres. Por eso, el líder histórico de los Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stedile, dijo que el acuerdo Bush-Lula es un “pacto diabólico”, que no sólo condena a la mitad de la población mundial al exterminio, sino que, además, significa dar rienda suelta a la depredación del medio ambiente en una escala jamás conocida en el planeta. Los biocombustibles son un arma letal en contra de la humanidad, cuya viabilidad exige practicar un genocidio. Y, más en el corto plazo, es una estrategia destinada a debilitar la creciente influencia de Chávez en América latina. Es una lástima que Lula, que prometió garantizar para todos los brasileños tres comidas al día y no lo logró, se preste ahora a un juego tan sórdido como el que le propuso la Casa Blanca.
* Director del PLED, el Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación.
VEA COMO LAS ENERGIAS ALTERNATIVAS AFECTAN EL PRECIO DEL PETROLEO INFORMESE PULSE AQUI
Tecnología Ciencia Cultura InsólitasEL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS BARACK OBAMA REDUCIRA LA DEPENDENCIA DEL PETROLEO EXTRANJERO Y FAVORECERA LAS ENERGIAS ALTERNATIVAS ENTERESE PULSE AQUI
SI DESEA ENTERARSE DE MAS NOTICAS SOBRE NATURALEZA PULSE ABAJO
Más noticias sobre Naturaleza
Contra el calentamiento global
El calentamiento global
PLANOS Y DISEÑOS BASICOS DE LA UNIDAD DE REPELENCIA MAGNETICA- MAGNETIC MILL INFORMESE PULSE AQUI
COMBUSTIBLE USANDO ALGAS INFORMESE PULSE AQUI
COMBUSTIBLE USANDO AGUA SALADA INFORMESE PULSE AQUI
EL PETROLEO SE TERMINARA PRONTO INFORMESE PULSE AQUI
IEVE es mi dios unidad de repelencia magnetica - magnetic mill informe 1 pulse aqui
IEVE es mi dios unidad de repelencia magnetica - magnetic mill informe 2 pulse AQUI
" FREE ENERGY = FREEDOM "
\\\\\ POR FAVOR AYUDEME EN MI LUCHA CONTRA EL MONOPOLIO ENERGETICO /////
NO MORE MONOPOLY OIL PETROLEUM